lunes, 10 de febrero de 2014

PROMESA DE AMOR


En cada aniversario de bodas mi esposa Karlita me dice: “promesa cumplida, he estado contigo en las buenas y en las malas”. Debo reconocer que, me quedo paralizado ante tal afirmación y se me vienen a la cabeza tantas imágenes; sonrisas, lagrimas, aciertos, errores, enfermedades,  navidades, años nuevos, veranos, cumpleaños, miles de besos, etc., etc.

Ahora que estamos en el mes del amor, me surgió esta pregunta: ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¡22 años juntos!, no es que lo dude, de hecho desde que nos casamos “estábamos seguros que nos casaríamos para siempre”, pero del “dicho al hecho, hay un gran trecho” y ese “trecho” quiero meditar cómo lo hemos caminado, dado que el matrimonio hoy es una especie en extinción.Sé que algunas separaciones son inevitables y no acuso (no me atrevería) a quienes han tenido que tomar esta dura decisión, porque en definitiva si algo “no” ha sido en estos años es “fácil”. Si muy feliz pero no sencillo. Así que… ¿Cómo hemos sostenidos la promesa? Aquí algunas conclusiones que podrían motivarlo en su propia jornada matrimonial:

Una promesa sostenida por la convicción
En la pareja la convicción es producto del Amor, sin duda el ingrediente vital, y para ello quiero retomar un concepto que he estado oyendo en los últimos años acerca de que “el amor no es un sentimiento, sino una decisión”. Yo quiero diferir un poco con esta aseveración, dado que usted puede decidir comer por hambre, pero si la comida no le gusta no la disfrutará, en cambio si cambia su actitud hacia el plato que tiene enfrente entonces le empezará a sentirle el gusto. 

El sociólogo francés de finales del siglo XIX
Gustavo Le Bon afirmaba “Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la capacidad de razonar” Yo lo tomaría también al revés: “Cuando se exagera la razón, desaparece la capacidad de sentir”. Una decisión sostenida solo por el corazón (sentimiento) es “ilusión”, una decisión sostenida solo por cabeza (razonamiento) es “conveniencia”, pero cuando pasa por el corazón y lo confirma la cabeza entonces estamos ante un verdadero amor.

Creo que con mi esposa hemos tenido la dicha de encontrar un balance entre la emoción y la razón, nos casamos enamorados y lo seguimos estando, la promesa que hicimos nos ha ayudado pero la convicción de que nos amamos es la que nos sostiene unidos y sobre todo disfrutándolo.

 Una promesa sostenida por la determinación
Cuando estas convencido de algo, surge la determinación para hacerlo. Aunque debo decir que en el matrimonio la determinación debe ser mutua, porque a menudo se echa mano de ella en tiempos distintos (regularmente cuando el otro quiere desistir). 

No había pasado ni un año, cuando quise divorciarme por primera vez, en nuestra primera fiesta de Año Nuevo, tuvimos un problema que en mi inmadurez me hizo agarrar mis tanates y regresarme para la casa de mi mami (hay el nene) que risa da ahora, pero tuvo el potencial de terminar nuestra relación. Con honestidad debo decir que hubo varias ocasiones en que uno u otro quiso dejar el barco, pero lo que lo salvo fue una determinación interna que siempre hizo que mientras uno de los dos flaqueaba el otro luchaba con todo por conservar el hogar (Ahora que lo pienso creo que en verdad nunca quisimos irnos, solo esperábamos volver a sentirnos amados y necesitados) Me encanta como lo dice un libro de la Biblia llamado Eclesiastés “ Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.”

Los primero años de nuestro matrimonio fui yo el que hice de todo para socavar su perseverancia y nunca olvidare la tolerancia y madurez con que Karlita nos mantuvo unidos, y cuando ella se canso y dijo hasta aquí, para entonces ya me había contagiado su determinación de seguir unidos y me toco luchar para reconquistarla. Nosotros no podemos presumir de nunca haber tenido problemas, pero sí de que siempre uno de los dos tuvo el arresto suficiente para salvar la situación y la verdad es que muchos de ellos terminaron uniéndonos más al final de cuentas. Pero en definitiva fue una providencia divina que nunca los dos perdiéramos las determinación al mismo tiempo.

Una promesa sostenida por el conocimiento
Albert Einstein decía que cuando uno sabe el “que” siempre se encuentra el “como” y es un principio usado para hablar de Visión, pero debo decir que en materia sentimental también es aplicable, pues muchos “quieren” fundar un hogar sólido y duradero pero se topan con el ¿Cómo?. Para nosotros fue todo un regalo el encontrar esas respuestas en un grupo de amigos cristianos que nos enseñaron los principios del matrimonio contenidos en la Biblia y nos impulsaron a leer libros y asistir a seminarios para “aprender” como superar los vaivenes que describí en el bloque anterior.

En su libro “Las Cuatro Estaciones del Matrimonio”, el Dr. Gary Chapman que es un brillante consejero matrimonial, explica que: así como las estaciones climáticas se crean por los cambios al moverse la tierra, también los cambios que afrontamos en la vida (finanzas, perdidas, malas decisiones etc.) y la manera en que los procesamos, crea las estaciones del Matrimonio. Primavera es el punto de partida, la etapa de las ilusiones o de la restauración. Verano la cúspide de la felicidad, otoño un periodo en decadencia e invierno el punto de quiebre, pero que a diferencia de la tierra nosotros podemos evitar ir por las estaciones de manera cíclica al “conocer” los principios adecuados, dice textualmente “La Clave es desarrollar las destrezas necesarias para mejorar el matrimonio… a diferencia de la naturaleza que está a la misericordia del tiempo… los seres humanos tenemos la capacidad de tomar decisiones. Podemos escoger actitudes y acciones que mejorarán y fortalecerán nuestros matrimonios”

El conocimiento intencional de cómo funciona el matrimonio y de cómo relacionarse con la pareja, créame le puede ayudar a permanecer en un sabroso verano, y hacer de su casa un verdadero Oasis en medio del desierto que este mundo es a veces.

Una promesa sostenida por la ayuda Divina

Por supuesto debo dejar claro que sin la ayuda de Dios hace mucho que no estaríamos juntos, hace unos 15 años estábamos de acuerdo que ya no había otra alternativa que el divorcio y fue ahí precisamente cuando Dios apareció en nuestro escenario. Y es que como el matrimonio fue idea de él, es obvio que la mejor manera de sacarlo adelante es con su ayuda. Así lo confirma también Gary Chapman en el libro en mención, que la mejor terapia para las parejas que ha atendido durante décadas ha sido acercarse al Creador.

Con mi esposa no pretendemos aparentar que somos un matrimonio perfecto ni mucho menos ejemplar, escribí esta nota porque quise transmitirle que aún en nuestras imperfecciones es posible llevar un matrimonio adelante. Sería un débil argumento decir que “la promesa” que hicimos hace mas de 20 años es la que nos ha sostenido juntos, no es que “debamos” es que “queremos estar juntos” y eso marca la diferencia totalmente. Sí… hemos cumplido la promesa ¡en la buenas y en las malas! y queremos permanecer así y decir un día en el más allá, cumplí la promesa hasta el fin. Pero deberemos reconocer que recibimos una gran mano desde el Cielo y una gran motivación en el suelo.

Coach Juan Carlos Sasbin Entrenador para el éxito y Conferencista motivacional.
Para información
infoemotiva@gmail.com